«La casa de Papel» o el disfraz como agravante del delito…

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«La casa de Papel» o el disfraz como agravante del delito…

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El Código Penal considera que actuar tras un disfraz o atuendo que oculte o distorsione la identidad, es una circunstancia agravante en caso de delito. 

 

Lo que no se recoge son los principios por los cuales una vestimenta, maquillaje o peinado se considera disfraz. 

 

Un ejemplo relacionado es el “caso de los payasos diabólicos”, que tanta repercusión ha tenido estos últimos años. Se trata de individuos disfrazados de payasos pero con un maquillaje y una vestimenta que provoca terror en la sociedad transmitiendo a las personas una sensación de amenaza.

 

Pero, ¿es ilegal disfrazarse de payaso? 

 

La respuesta es: por supuesto que no. El problema aquí radica en el hecho de que dicho disfraz tenga determinadas connotaciones amenazadoras. 

 

Si por ejemplo, el disfraz que hemos escogido lo utilizan personas para cometer delitos y nosotros replicamos su indumentaria podría constituir un delito de amenazas, no por el disfraz en sí, sino por el carácter amenazante del traje y por supuesto, si se porta algún tipo de arma como: hacha, cuchillo u otro elemento peligroso la amenaza es más latente y la pena a imponer es mayor.

 

El artículo 169 del Código Penal, castiga con pena de prisión el delito de amenazas. Dicha pena a imponer será de multa cuando la amenaza sea de carácter leve pero se impondrá pena de prisión si los hechos fuesen dirigidos a atemorizar a los habitantes de: una población, grupo étnico, cultural o religioso. 

 

“El delito de amenazas se produce independientemente de los hechos que pudiera cometer la persona portadora del disfraz”

 

En conclusión, disfrazarse no es un delito y tampoco constituye una amenaza el simple hecho de ver a alguien disfrazado, ahora bien en caso de duda o actitud sospechosa lo más recomendable es comunicarlo a las autoridades.